Inteligencia Emocional para la búsqueda de empleo.

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Tienes la cualificación profesional y la experiencia suficiente para ocupar un puesto de trabajo con valor en el mercado laboral, conoces y aplicas las herramientas de búsqueda de empleo de forma adecuada, te has forjado una buena marca personal y te das a conocer a través de las redes profesionales y has obtenido logros que harán que cualquier organización dentro de tu sector esté interesada en contratarte. Comienzas tu búsqueda de empleo con todo este bagaje a tus espaldas y pasan los meses y no te llama nadie.

Esta historia es demasiado común en los últimos años entre las personas que están buscando un empleo. Con un promedio de 61,3 inscripciones por oferta de empleo (según datos del análisis realizado por Infojobs en 2015), puede que tu brillante formación y tu extensa experiencia ya no sean un plus para conseguir el empleo al que aspiras, ya que los empleadores están buscando un extra en los solicitantes, y la clave puede estar en tu inteligencia emocional.

Actualmente las empresas no solo buscan personas expertas en sus campos de trabajo, sino que quieren profesionales que cuenten con la inteligencia emocional necesaria para convertirse en un trabajador al que le resulte fácil llevarse bien con los compañeros/as y que funcione bien como parte de un equipo de trabajo. Si sientes que tu búsqueda de empleo ha llegado a un callejón sin salida, deberías  de observar tu nivel de inteligencia emocional y ver cómo puedes utilizarla para lograr resultados más exitosos.

Para conseguir un empleo tenemos que vendernos a las empresas y utilizar para ello una estrategia de marketing, como si fuéramos un producto que queremos que sea adquirido por un determinado tipo de cliente. Mostrar inteligencia emocional puede ser muy beneficioso para impulsar nuestras posibilidades de éxito en nuestra búsqueda de empleo.

Daniel Goleman en su libro Inteligencia Emocional defiende que la diferencia entre un trabajador “estrella” y cualquier otro ubicado en un punto medio, radica en un conjunto de habilidades, entre las que destacan el autocontrol, el entusiasmo, la empatía, la perseverancia y la capacidad para motivarse a uno mismo. Si bien una parte de estas habilidades pueden venir configuradas en nuestro equipaje genético, y otras tantas se moldean durante los primeros años de vida, la evidencia respaldada por abundantes investigaciones demuestra que las habilidades emocionales son susceptibles de aprenderse y perfeccionarse a lo largo de la vida, utilizando para ello los métodos adecuados.

¿Cómo puedo demostrar en mi proceso de búsqueda de empleo que soy un profesional con inteligencia emocional?

Durante la entrevista, es cuando tenemos que sacar todo nuestro potencial y demostrar que somos el candidato idóneo para el puesto de trabajo. Hablaremos de nuestras habilidades específicas relacionadas con la categoría profesional a la que optamos, poniendo de relieve también nuestras habilidades emocionales. Los empresarios utilizan el proceso de entrevista para formular preguntas sobre por qué quieres trabajar para la empresa, cuáles son tus objetivos profesionales y qué puedes aportar a la organización. Si en nuestras respuestas demostramos tener una buena inteligencia emocional, además de las habilidades específicas para el puesto de trabajo, es probable que seamos vistos como el profesional deseado. Por ejemplo, exponer de forma convincente los resultados exitosos de los proyectos que hemos llevado a cabo o nuestras habilidades para trabajar en equipo aludiendo a tareas desempeñadas en anteriores puestos, es una buena forma de demostrar que poseemos la capacidad necesaria para trabajar de forma eficaz con otras personas y resolver los conflictos que puedan surgir en el equipo de trabajo.

En esta línea, con el objetivo de medir la inteligencia emocional de los candidatos, los encargados de la selección de personal pueden realizar preguntas como las siguientes:

– Recuerda algún momento en que tuviste un conflicto con algún compañero de trabajo. ¿Qué hiciste para resolver ese problema?

– Explica un proyecto en el que fuiste parte de un equipo de trabajo. ¿Cuál fue tu rol dentro del equipo y cuáles fueron tus contribuciones? ¿Te sientes cómodo trabajando en con otras personas?

Mostrar a los empresarios que tienes capacidad para adaptarte a nuevos entornos y trabajar con una amplia variedad de personas, evidencia una de las cualidades de las personas con inteligencia emocional, la flexibilidad. Las empresas quieren trabajadores que se adapten a los cambios que puedan surgir en el camino y poseer estas habilidades va a garantizar el éxito en una amplia variedad de situaciones.

Las personas con inteligencia emocional se enfrentan a los desafíos que suponen la búsqueda de empleo. Son capaces de salir de su zona de confort, toman decisiones arriesgadas, se reciclan aprendiendo nuevas habilidades, asisten a eventos de networking o se unen a linkedin y lo utilizan para demostrar sus potencial como profesionales.

Otro de los atributos fundamentales de las personas con altos niveles de inteligencia emocional es la pasión y el entusiasmo, es esencial por tanto que lo demuestres durante tu búsqueda de empleo. Poner atención y energía en los proyectos que llevas a cabo o dedicarte a actividades de voluntariado, demuestra que le pones pasión a tu trabajo.

Otra forma de reflejar tus capacidades emocionales es siendo consciente de cuáles son tus fortalezas y debilidades. Conocer tus fortalezas te permite impulsar el enfoque que le vas a dar a tu búsqueda de empleo. Puedes exponer tus puntos fuertes en el currículum vitae, en tu carta de presentación y durante las entrevistas. Te ayuda a conocer cuales han sido sus logros y a sacar el máximo partido de ellos. Por otro lado recocer cuáles son tus puntos débiles te ayuda a trabajar para superarlos.

¿ Estas demostrando inteligencia emocional en tu búsqueda de empleo? Anótalo en los comentarios.

“La enseñanza de Sócrates «conócete a ti mismo» darse cuenta de los propios sentimientos en el mismo momento en que éstos tienen lugar– constituye la piedra angular de la inteligencia emocional.” Daniel Goleman.

Francisco Góngora.

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