Impacto psicológico del desempleo.

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España se enfrenta desde el comienzo de la crisis a una situación de desempleo sin precedentes, así como a una creciente inseguridad e insatisfacción laboral entre los trabajadores. La tasa de paro según datos del Instituto nacional de estadística (INE) en noviembre de 2015 es del 21,4%, sin contar los que dejaron de registrarse como desempleados en las oficinas de empleo o las personas que sobreviven con contratos precarios de una o dos horas al día. En una cultura que valora el papel del trabajo como parte fundamental del desarrollo social y personal del individuo, no es de extrañar que las tasas de ansiedad y los trastornos mentales aumenten entre la población. A esta difícil realidad social que estamos asistiendo en la actualidad, sumamos un sistema sanitario con una cobertura en salud mental tradicionalmente precaria, que cuenta hoy con menos de cinco psicólogos por cada 100.000 habitantes y cuya consecuencia inmediata es que las listas de espera para recibir atención psicológica en la sanidad pública española sean superiores al mes.

A su vez, son los servicios públicos de empleo, los que a través del desarrollo y puesta en marcha de políticas activas de empleo, tienen un papel clave que desempeñar en la prevención de las consecuencias negativas que provoca el desempleo en las personas, disminuyendo las tasas de paro y ofreciendo un mayor y mejor apoyo a los desempleados. En la actualidad los recursos destinados a este fin, de máxima urgencia dado el porcentaje de desempleo que existe en nuestro país, no son suficientes y no están llegando a toda la población. El panorama actual del mercado laboral hace que el periodo de búsqueda de empleo se prolongue, alcanzando a cualquier sector de la sociedad y a todos los rangos de edad. Muchas personas agotan sus prestaciones y ayudas sin lograr trabajo, acabando en la situación de no percibir ningún tipo de ingresos, y viéndose abocados, en el mejor de los casos, a desempeñar empleos por debajo de su capacidad o nivel de experiencia y formación. Este último grupo, cada vez más numeroso, puede sufrir factores de estrés similares al de las personas que se encuentran en desempleo, al estar realizando una labor muy por debajo de su cualificación, con una compensación económica inadecuada y con la pérdida del prestigio que habían alcanzado con anterioridad en su trayectoria profesional.

Los estudios de investigación demuestran que la pérdida de empleo puede tener consecuencias bastante perjudiciales a nivel psicológico y por tanto también físico, apareciendo problemas de depresión, trastornos de ansiedad, aumento de síntomas somáticos, como la fatiga y los dolores de cabeza y una mayor incidencia de enfermedades médicas. Existen evidencias de que el desempleo por sí solo causa el suficiente malestar en la persona para provocar cambios biológicos. Estas condiciones hacen que sea aún más difícil conseguir trabajo, generándose un ciclo del que a veces es difícil salir sin ayuda profesional.

Estas investigaciones señalan de forma convincente que los parados manifiestan niveles más bajos de bienestar psicológico que las personas empleadas. El desempleo se ha relacionado con una serie de trastornos psicológicos, principalmente ansiedad, depresión y trastornos por abuso de sustancias. Son muchas las variables psicológicas que se ven afectadas de manera negativa ,como son el control percibido, la creencia en la propia competencia, la autoestima, la identidad, la satisfacción y el sentido del significado y propósito en la vida. La mayoría de las personas perciben el trabajo, no solo como un modo de obtener una remuneración económica, sino como un componente que los define y resulta esencial para configurar su identidad. Cuando esa identidad  ha quedado dañada por la perdía del empleo, las consecuencias emocionales  suelen ser bastante graves. Para estas personas el impacto del desempleo se extiende mucho más allá de los problemas económicos que ocasiona, apareciendo profundos sentimientos de tristeza, ira, ansiedad y desesperanza, y si la pérdida de empleo persiste, estas emociones pueden ir en aumento y conducir a consecuencias más graves para la persona y sus relaciones, teniendo más probabilidades de verse implicados en conductas peligrosas, incluyendo el suicidio y la violencia hacia miembros de la familia.

Estos descubrimientos se han registrado en muchos países industrializados y con algunas variaciones se pueden aplicar a población activa  de ambos sexos y de todas las edades, aunque si es cierto que debido a los estereotipos de género, fuertemente arraigados en nuestra sociedad, son los hombres los tienen más probabilidades de sufrir problemas psicológicos durante el desempleo, ya que han sido especialmente educados y socializados para evaluarse en función del éxito en su carrera profesional.

Podemos enumerar los siguientes factores, como aquellos que dificultan el ajuste y adaptación de las personas a la situación de desempleo:

  • Cuando la función que juega el trabajo es un aspecto central para la identidad de la persona.
  • Cuando la persona en desempleo recibe críticas y juicios negativos por parte de familiares, amigos o colegas.
  • Por razones económicas, al no poder asumir el pago de facturas.
  • Cuando se hace una evaluación de la experiencia de desempleo como altamente estresante y negativa.

Los factores protectores o que predicen un mejor pronóstico en salud mental son:

  • La persona se autoevalúa de forma positiva y lo hace en función de sus competencias y no de su situación de desempleo.
  • Aprovecha su tiempo, cumpliendo con rutinas y realizando proyectos.
  • Tiene expectativas positivas de encontrar un nuevo empleo.

Mantenerse mentalmente equilibrado y positivo frente a la incertidumbre, las decepciones repetidas y la escasez de oportunidades, es una tarea bastante difícil, y sabemos que la clave para volver a encontrar un nuevo empleo y recuperar la motivación y la satisfacción por la vida se encuentra precisamente en conservar ese equilibrio. La autoevaluación positiva y sostener buenas expectativas en relación al logro de un nuevo empleo, se asocian con el mantenimiento de una buena salud mental, superando con creces a los factores comportamentales tales como el uso de estrategias de búsqueda de empleo.

En el próximo post propongo reflexionar sobre las claves para minimizar los efectos negativos del desempleo e incluso extraer algunos aspectos positivos que nos ayuden a sacar el máximo partido de nuestro tiempo.

Francisco Góngora.

 

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2 thoughts on “Impacto psicológico del desempleo.

  1. Muy importante abordar un tema cómo este. Hay mucha depresión al respecto y he conocido casos qué han optado por una solución catástrofica, con pocas palabras a buen entendedor basta. Ánimo a perseverar. Buscar ayuda psicológica, de amigos y gente que sumen, no qué resten. Lo he pasado muy mal y voy saliendo adelante.
    Gracias Francisco.

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    • Cuando te enfrentas a una situación desempleo de larga duración, y experimentas los efectos emocionales y económicos de la perdida de empleo, darse cuenta de que lo que estás sintiendo es normal y reconocer el impacto psicológico que esta provocando en ti, te ayudará a superar este momento difícil. Es importante perseverar como dices y hacer frente a la frustración y al desanimo y para ello es necesario buscar apoyo emocional y orientación profesional. Un saludo y muchas gracias por tu aportación.

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