Psicología para desempleados.

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Consejos para mantenerse positivo durante la búsqueda de empleo.

Es normal sentir frustración, enfado, vulnerabilidad e incluso angustia cuando has perdido el trabajo y a pesar de tus esfuerzos de búsqueda no logras  un nuevo empleo. Aunque la realidad no sea fácil, hay muchas cosas que puedes hacer para tomar el control de la situación y mantener el ánimo. Es por ello, que a través de este post te animo a cambiar de perspectiva y percibir el desempleo como un momento de transición, que puedes aprovechar para replantear tus objetivos profesionales, cumplir con aquellas metas que nunca habías  logrado por falta de tiempo y descubrir lo que realmente te hace feliz.

Nuestra profesión es mucho más que una forma de ganarnos la vida. La ocupación que desempeñamos influye en cómo nos valoramos a nosotros mismos, así como en la forma en la que nos perciben los demás. Podemos decir que nuestro trabajo nos dota de significado y nos proporciona una estructura, dándole sentido a nuestra vida y llenándola de propósitos. No es de extrañar que la pérdida de empleo y sobre todo el desempleo de larga duración, sea uno de los eventos más estresantes que puede experimentar una persona. A esto podemos añadir la gran incertidumbre que genera perder el trabajo en un contexto como el actual, en el que la crisis económica ha tenido un especial impacto sobre el empleo en nuestro país. Contamos con un mercado laboral que ostenta una de las  tasas de desempleo más elevadas de la Comunidad Europea y una política de empleo ineficaz, con falta de soluciones específicas y concretas y unos insuficientes niveles de intermediación por parte de los servicios públicos de empleo. A pesar de este horizonte, en el que vemos nubes negras por el este y también por el oeste, tenemos que seguir creyendo en nuestras posibilidades y luchar por nuestro futuro, y aunque el camino no sea fácil, os aseguro que saldremos fortalecidos de la experiencia.

El desempleo constituye la perdida de aspectos importantes que suponen una alteración de nuestro bienestar emocional y que en ocasiones son difíciles de enfrentar, como son la perdida de nuestra identidad profesional, la perdía de la autoestima y la confianza en uno mismo, la perdía de nuestra rutina diaria, de nuestra actividad hacia el logro de un propósito, de nuestra red social basada en el trabajo y de nuestro sentido de la seguridad. Esta sensación de múltiples perdidas genera un conjunto de emociones que van desde la ira y el miedo, al rechazo y la impotencia. Lo que debemos de tener claro es que estas emociones son totalmente normales. Tienes todo el derecho a sentirte mal por tu situación y aceptar estos sentimientos te ayudará a manejarlos y afrontarlos desde una perspectiva más positiva.

Debes de saber que muchas personas de éxito han experimentado grandes fracasos a nivel profesional y finalmente han conseguido revertir la situación confiando en ellos mismos y aprendiendo de la experiencia. Cuando pasamos por malos momentos, como estar en desempleo, podemos crecer y hacernos más fuertes en el proceso de superación de los obstáculos que vamos encontrando por el camino hasta lograr nuestro objetivo. Eso sí, nadie ha dicho que sea fácil, y una de las virtudes que tenemos que desarrollar al máximo es la perseverancia.

Qué pasos tengo que seguir para hacer frente al desempleo y no sucumbir en el intento.

1. Haz frente a tus sentimientos.

Cuando estás experimentando sensaciones negativas de miedo, depresión y ansiedad, disminuyen tus posibilidades de volver a entrar en el mercado laboral, por lo tanto es importante hacer frente de forma activa a estos sentimientos, descubriendo formas saludables de darles salida. Reconocer tus emociones y vencer tus pensamientos negativos te ayudará a seguir adelante. Para ello puedes probar los siguientes consejos:

  • Habla con amigos o familiares de confianza de lo que te está pasando. El hecho de compartir y expresar tus emociones puede hacer que te sientas mejor. También puedes probar a escribir sobre tus sensaciones ya que esto puede resultar bastante catártico.
  • Acepta la realidad. Aunque es importante reconocer lo difícil que puede resultar estar en desempleo, es también fundamental evitar compadecerse. En lugar de lamentarte acerca de lo injusto de tu situación, de las cosas que podrías haber hecho para evitar el desempleo o de lo bien que te irían las cosas si no te hubieras quedado sin trabajo, tienes que tratar de aceptar tu situación, ya que cuanto antes lo hagas más pronto podrás continuar con la nueva etapa de tu vida que estas afrontando ahora.
  • Libérate de los pensamientos negativos. Es fácil comenzar a criticarte o culparte por no encontrar trabajo. Es importante no hundirte y dejarte llevar por estos pensamientos negativos y para ello puedes probar a contrarrestándolos con afirmaciones que cambien su significado. Por ejemplo, el pensamiento negativo “No encuentro empleo porque no estoy capacitado, soy un inútil” lo puedes cambiar por “Hago todo lo posible por encontrar empleo, pero el mercado laboral ofrece muy pocas oportunidades”. En una situación así, es fundamental mantener la autoestima equilibrada ya que va a ser nuestra máxima aliada para tener existo en la búsqueda de empleo.

2. Busca apoyo.

  • Cuándo nos enfrentamos al desempleo, es esencial recurrir a la ayuda de conocidos, familiares, excompañeros de trabajo o de estudios y profesionales de la orientación laboral. Nunca se sabe de dónde pueden surgir las oportunidades, y cuanta más gente sepa que estamos buscando trabajo mejor.
  • No trates de cargar con el estrés que genera el desempleo tu solo/a, comparte lo que sientes con la gente de confianza y busca el apoyo que necesitas. No caigas en el error de sentir vergüenza o no pedir ayuda por orgullo. La tendencia al aislamiento que se produce en estos casos solo hace que nos sintamos peor.
  • Pasar a la acción hace que sintamos que tenemos más control sobre la situación. Buscar recursos, acudir a jornadas o realizar cursos formativos nos mantendrá activos y nos hará sentir productivos. También podemos encontrar mucho apoyo y estímulo en personas que estén en nuestra misma situación.
  • Sabemos que un porcentaje muy alto de ofertas de empleo no se anuncian, es el denominado “mercado oculto de las ofertas de trabajo” y esos puestos normalmente se cubren por el boca a boca. Es por ello que el establecimiento de redes de contacto es la mejor manera de encontrar un empleo. Es fundamental hacer networking y darnos a conocer en el mundo laboral, para ello podemos utilizar el enorme potencial que tienes las redes sociales profesionales como Linkedin.

3. Cuida de ti mismo.

El estrés, la ansiedad y los cambios en el estado de ánimo que provocan el desempleo pueden repercutir en tu salud. Es importante que cuides de ti mismo atendiendo a tus necesidades emocionales y físicas y adoptando estrategias para afrontar el estrés.

No dejes que la búsqueda de empleo te agote. Tomate tu tiempo para divertirte, para descansar y relajarte, esto te ayudará a reanimarte y afrontar tus objetivos con energía. Tu búsqueda de empleo será más eficaz si estas emocional y físicamente en buen estado. Para ello puedes seguir los siguientes consejos:

  • Realizar ejercicio físico de manera regular puede ser una gran estrategia para hacer frente al estrés y la preocupación. Te ayudará a mantener en equilibrio tu estado de ánimo y a sentirte con vitalidad.
  • Duerme lo suficiente. El sueño tiene una gran influencia en tu estado de ánimo y la productividad. Asegúrate de dormir entre 7 u 8 horas cada noche. Te ayudará a mantener los  niveles de estrés bajo control y mantenerte enfocado en tu búsqueda de empleo.
  • Practica técnicas de relajación como respiración profunda, meditación o yoga, ya que son un poderoso revulsivo contra el estrés y la ansiedad. También aumentan tus niveles de seguridad y te enseñan a mantener la calma en situaciones difíciles, como por ejemplo una entrevista de trabajo.

4. Mantén una actitud positiva.

Cuando llevamos mucho tiempo buscando empleo, nuestra actitud puede verse dañada. Para mantenerse enfocado en el logro de nuestro objetivo y ser optimista, es necesario:

  • Sostener una rutina diaria. Aunque no tengas obligaciones laborales, ni una agenda que cumplir, seguir un horario autoestablecido nos ayudará a ser más eficientes y productivos. Los seres humanos prosperan cuando se someten a una rutina. Imagínate que estás trabajando desde casa y tienes que estructurar tu día como tal. Por ejemplo, hacer ejercicio por las mañana, dedicar dos horas a la búsqueda de ofertas de empleo, asistir a una conferencia sobre un tema que te interese o a una cita de orientación laboral.
  • Es beneficioso crear un plan de búsqueda de empleo, estableciendo prioridades y los objetivos que nos vamos marcando.
  • Hacer una lista con todos tus aspectos positivos, incluyendo tus habilidades, rasgos de personalidad, los logros y éxitos que has tenido. Los proyectos en los que has colaborado de los que te sientes orgulloso, situaciones en las que hayas destacado. Ten esta lista a mano y revísala a menudo para recordar cuáles son tus puntos fuertes.
  • El desempleo puede dañar tu autoestima hasta el punto de hacerte sentir como un inútil. Hay una gran variedad de formas de sentirse útil incluso si estás desempleado. Por ejemplo participar en acciones de voluntariado te ayuda a valorarte y trabajar para cumplir un propósito. Colaborar con los demás es muy gratificante y te aportará una inyección de ánimo de forma inmediata. El voluntariado también puede proporcionarte experiencia profesional, apoyo social y la oportunidad de hacer contactos.

Voy a terminar recordándote que lo último que debes de perder es la esperanza. A pesar de que puedas sentirte confundido y desilusionado tienes que seguir tocando miles de puertas hasta que se abra la tuya. Mucho ánimo y a seguir luchando.

Por muy larga que sea la tormenta ,el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes. (Khalil Gibran)

Autor: Francisco Góngora.

e-mail: fgongoragomez@gmail.com

Impacto psicológico del desempleo.

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España se enfrenta desde el comienzo de la crisis a una situación de desempleo sin precedentes, así como a una creciente inseguridad e insatisfacción laboral entre los trabajadores. La tasa de paro según datos del Instituto nacional de estadística (INE) en noviembre de 2015 es del 21,4%, sin contar los que dejaron de registrarse como desempleados en las oficinas de empleo o las personas que sobreviven con contratos precarios de una o dos horas al día. En una cultura que valora el papel del trabajo como parte fundamental del desarrollo social y personal del individuo, no es de extrañar que las tasas de ansiedad y los trastornos mentales aumenten entre la población. A esta difícil realidad social que estamos asistiendo en la actualidad, sumamos un sistema sanitario con una cobertura en salud mental tradicionalmente precaria, que cuenta hoy con menos de cinco psicólogos por cada 100.000 habitantes y cuya consecuencia inmediata es que las listas de espera para recibir atención psicológica en la sanidad pública española sean superiores al mes.

A su vez, son los servicios públicos de empleo, los que a través del desarrollo y puesta en marcha de políticas activas de empleo, tienen un papel clave que desempeñar en la prevención de las consecuencias negativas que provoca el desempleo en las personas, disminuyendo las tasas de paro y ofreciendo un mayor y mejor apoyo a los desempleados. En la actualidad los recursos destinados a este fin, de máxima urgencia dado el porcentaje de desempleo que existe en nuestro país, no son suficientes y no están llegando a toda la población. El panorama actual del mercado laboral hace que el periodo de búsqueda de empleo se prolongue, alcanzando a cualquier sector de la sociedad y a todos los rangos de edad. Muchas personas agotan sus prestaciones y ayudas sin lograr trabajo, acabando en la situación de no percibir ningún tipo de ingresos, y viéndose abocados, en el mejor de los casos, a desempeñar empleos por debajo de su capacidad o nivel de experiencia y formación. Este último grupo, cada vez más numeroso, puede sufrir factores de estrés similares al de las personas que se encuentran en desempleo, al estar realizando una labor muy por debajo de su cualificación, con una compensación económica inadecuada y con la pérdida del prestigio que habían alcanzado con anterioridad en su trayectoria profesional.

Los estudios de investigación demuestran que la pérdida de empleo puede tener consecuencias bastante perjudiciales a nivel psicológico y por tanto también físico, apareciendo problemas de depresión, trastornos de ansiedad, aumento de síntomas somáticos, como la fatiga y los dolores de cabeza y una mayor incidencia de enfermedades médicas. Existen evidencias de que el desempleo por sí solo causa el suficiente malestar en la persona para provocar cambios biológicos. Estas condiciones hacen que sea aún más difícil conseguir trabajo, generándose un ciclo del que a veces es difícil salir sin ayuda profesional.

Estas investigaciones señalan de forma convincente que los parados manifiestan niveles más bajos de bienestar psicológico que las personas empleadas. El desempleo se ha relacionado con una serie de trastornos psicológicos, principalmente ansiedad, depresión y trastornos por abuso de sustancias. Son muchas las variables psicológicas que se ven afectadas de manera negativa ,como son el control percibido, la creencia en la propia competencia, la autoestima, la identidad, la satisfacción y el sentido del significado y propósito en la vida. La mayoría de las personas perciben el trabajo, no solo como un modo de obtener una remuneración económica, sino como un componente que los define y resulta esencial para configurar su identidad. Cuando esa identidad  ha quedado dañada por la perdía del empleo, las consecuencias emocionales  suelen ser bastante graves. Para estas personas el impacto del desempleo se extiende mucho más allá de los problemas económicos que ocasiona, apareciendo profundos sentimientos de tristeza, ira, ansiedad y desesperanza, y si la pérdida de empleo persiste, estas emociones pueden ir en aumento y conducir a consecuencias más graves para la persona y sus relaciones, teniendo más probabilidades de verse implicados en conductas peligrosas, incluyendo el suicidio y la violencia hacia miembros de la familia.

Estos descubrimientos se han registrado en muchos países industrializados y con algunas variaciones se pueden aplicar a población activa  de ambos sexos y de todas las edades, aunque si es cierto que debido a los estereotipos de género, fuertemente arraigados en nuestra sociedad, son los hombres los tienen más probabilidades de sufrir problemas psicológicos durante el desempleo, ya que han sido especialmente educados y socializados para evaluarse en función del éxito en su carrera profesional.

Podemos enumerar los siguientes factores, como aquellos que dificultan el ajuste y adaptación de las personas a la situación de desempleo:

  • Cuando la función que juega el trabajo es un aspecto central para la identidad de la persona.
  • Cuando la persona en desempleo recibe críticas y juicios negativos por parte de familiares, amigos o colegas.
  • Por razones económicas, al no poder asumir el pago de facturas.
  • Cuando se hace una evaluación de la experiencia de desempleo como altamente estresante y negativa.

Los factores protectores o que predicen un mejor pronóstico en salud mental son:

  • La persona se autoevalúa de forma positiva y lo hace en función de sus competencias y no de su situación de desempleo.
  • Aprovecha su tiempo, cumpliendo con rutinas y realizando proyectos.
  • Tiene expectativas positivas de encontrar un nuevo empleo.

Mantenerse mentalmente equilibrado y positivo frente a la incertidumbre, las decepciones repetidas y la escasez de oportunidades, es una tarea bastante difícil, y sabemos que la clave para volver a encontrar un nuevo empleo y recuperar la motivación y la satisfacción por la vida se encuentra precisamente en conservar ese equilibrio. La autoevaluación positiva y sostener buenas expectativas en relación al logro de un nuevo empleo, se asocian con el mantenimiento de una buena salud mental, superando con creces a los factores comportamentales tales como el uso de estrategias de búsqueda de empleo.

En el próximo post propongo reflexionar sobre las claves para minimizar los efectos negativos del desempleo e incluso extraer algunos aspectos positivos que nos ayuden a sacar el máximo partido de nuestro tiempo.

Francisco Góngora.